Associação Brasileira de Zootecnistas: Estado del Caprino en Sudamérica y Perspectivas de Desarrollo Estado del Caprino en Sudamérica y Perspectivas de Desarrollo ================================================================================ FIDEL A. PARIACOTE1 on 13/08/2006 17:43:00 *Universidad Francisco De Miranda, Departamento de Producción Animal Correo E. fpariaco@reacciun.ve Resumen: La data de FAO, tabulada por región, año y grado de desarrollo de los países, además de observaciones particulares, fue usada para evaluar el estado actual, en cuanto a población, rol, diversidad, contribución absoluta y relativa a la producción mundial y local de carne y leche, disponibilidad aparente bruta (DAB), y tendencias, y las perspectivas de desarrollo del caprino en Sudamérica. En 1961, el número de cabezas, toneladas métricas de carne y leche, y la disponibilidad aparente bruta (DAB), en cabezas y kg per cápita, era de 3,49e+8; 1,10e+6; 6,97e+6; 0,11; 0,36; y 2,26 en el Mundo y de 1,87e+7; 6.41e+4; 1,60e+5; 0,12; 0,42; y 1,05 en Sudamérica, y el crecimiento interanual en población y producción de carne y leche al 2000 fue estimado en 2,0; 3,3 y 1,4; y 0,2; 0,6 y 0,5% respectivamente. La DAB ha venido en ascenso en el Mundo y en descenso en Sudamérica, indicativo del escaso desarrollo del caprino en la región. El progreso en términos de producción por cabeza ha sido mayor en carne que en leche. El incremento en la contribución a la producción total de carne sólo es superado por el pollo y el cerdo, con igual tendencia en países desarrollados y en desarrollo. En el ámbito de Sudamérica no ha habido progreso significativo. En 1961 Sudamérica con el 5,7% de la población contribuía con el 6,1 y 2,4% de la producción mundial de carne y leche caprina, y estos porcentajes han descendido al 2000 a 2,8; 2,2 y 1;7% respectivamente. La DAB ha decrecido interanualmente a una tasa superior al 1%. Sin embargo, el tamaño de la población es un indicativo de la importancia de esta especie para la seguridad alimentaria y el desarrollo de la región. En particular debido a que gran parte de esa población está en manos de contingentes rurales de alta pobreza, donde lo social y ecológico parece tener prioridad ante cualquier otra justificación. El esfuerzo oficial en tal sentido ha tenido éxito en mejorar el agrosoporte físico de las comunidades pero no la productividad de las unidades de producción. Las acciones comúnmente han estado basadas en tecnologías exógenas, cuyo fracaso no puede atribuirse a los productores ni a los servicios de extensión sino a la concepción misma de este modelo como proceso únivoco de desarrollo. La diversidad de recursos locales ofrece múltiples posibilidades y parece indicar que el desarrollo rural es más probable a través de un desarrollo tecnológico autóctono y con la participación de todos que con una modernización importada restringida siempre a una minoría. El desarrollo de sistemas de producción competitivos y eficientes parece previo al desarrollo social sostenible.